| Congreso de los Pueblos, un Referente y un Ejercicio de «Gobierno y de Poder» |
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| Escrito por Minga Social Indigena | |||
| Miércoles, 14 de Julio de 2010 12:44 | |||
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¿Por qué el Congreso de los pueblos, o de cómo dar cuenta de la realidad del movimiento social?
Es por ello que debemos propiciar mecanismos y agendas para acceder a esas mayorías, el más viable entre ellos, la potenciación de las expresiones de lo social, lo cual implica disponernos para que el conjunto de los movimientos sociales superen la defensiva que les caracteriza, la derrota táctica en que están/estamos sumidos, y pasen/pasemos, a la ofensiva. No hay duda de ello. Desde hace cerca de veinte años hemos visto cómo el movimiento social, que en los años 80 del siglo XX vivió una situación favorable de movilización por sus reivindicaciones, pasó a la defensiva, para llegar años después a la derrota. Defensiva y derrota fruto de variedad de circunstancias, entre ellas es necesario retomar hoy y aquí: - La aceptación del recetario neoliberal por parte de la clase dominante, y su inmediata aplicación, que aún no cesa; - la desmovilización de la guerrilla de origen urbano y su consecuencia, la institucionalización de las luchas, así como la cooptación de una parte nada despreciable de la dirigencia social y política alternativa; - la crisis del socialismo “realmente existente” y con él, los referentes de sociedad y poder posibles; - la profundización del paramilitarismo y la aplicación de su plan de copamiento y control nacional; pero también, - la incapacidad que se tuvo en los años 80 para consolidar un proceso de unidad y su manifestación a todo el país a través de un liderazgo nacional, legítimo e incluyente. Recordamos los inicios de la década del 90 del siglo XX. Desde entonces, perdimos la iniciativa, confundimos el rumbo, nos atomizamos hasta el grado de luchar cada uno por sus intereses particulares y nada más, brindando todo el espacio a las luchas puntuales o inmediatas. El resultado de este proceder: derrotas por doquier, mayor dispersión, mayor confusión. Todo esto paliado, de alguna manera en los últimos años, por los triunfos populares en los países andinos. Veinte años de atomización, de pérdida del sentido de lo colectivo, de confusión en el rumbo estratégico. Realidad que debe llegar a su fin.
¿Para qué el Congreso de los pueblos, o de cómo retomar la iniciativa por parte del movimiento social?
Congreso de los pueblos, que ayudará a precisar el cómo, el para qué, el porqué, el cuándo, el dónde, el con quiénes, etcétera, del pendiente esfuerzo popular que los habitantes del territorio denominado Colombia debemos emprender. Esta realidad nos abre un inmenso reto, del cual proviene el propósito del Congreso de los pueblos: ¿cómo actuar para recuperar la iniciativa política y propiciar la articulación de las luchas sociales? Si de verdad queremos que en nuestro país tome cuerpo una perspectiva de gobierno y poder diferente a la dominante, no hay duda que el reto que tenemos ante nosotros es diáfano: debemos crear espacios, mejorar métodos, proyectar propósitos, concretar prácticas, para crear confianza entre todos y todas, de suerte que el conjunto de organizaciones comprendamos que el mayor objetivo por emprender en la actual coyuntura nacional es la disposición y la lucha por la articulación de nuestros esfuerzos. Es por ello que cuando nos preguntamos el punto por llegar, o aquel que nos debe permitir construir el Congreso de los Pueblos, precisamos: una dirección estratégica meridiana que nos permita en el mediano plazo darle forma al “estado mayor del pueblo”, como en su historia reciente y para su victoria de gobierno con Evo, llaman los compañeros bolivianos. Un “estado mayor” que ejercite la dirección amada por la gente, legítima, y del cual y con el cual podamos vivir un proceso de intensa acción política, de ascenso para que el movimiento social asuma y arribe a un nuevo estadio: pasar de la defensiva al de una iniciativa que permita a todas las voces inconformes, confrontar como un solo cuerpo al actual régimen político, y pararle el macho al Estado neoliberal. Y como concreción de esta capacidad estratégica, una dirección táctica oportuna, que nos evite que sigamos perdiendo las oportunidades que nos brinda la lucha de clases cada tanto, para con ello, potenciar el liderazgo popular en cada momento, fortaleciendo la iniciativa, llevando confianza a cada comunidad de nuestro país, mostrando el qué y cómo hacer (lo cual implica consignas puntuales y/o precisas); pero también, retomando la elaboración teórica y fundamentando las mejores cualidades de nuestro ser nacional, para romper por esa vía los efectos culturales del neoliberalismo: la desconfianza para con el otro, el temor hacia el vecino, el individualismo extremo, el afán de lucro, el interés monetario ante cada relacionamiento social, etcétera. Y al mismo tiempo, buscar y ser consecuentes con prácticas políticas que lleven a que todas y cada una de las organizaciones sociales y políticas busquen la manera de superar el interés de grupo, la lectura inmediatista donde el mundo “gira” sobre el proyecto político de cada uno, dejando atrás el temor que impide reconocer las cualidades y potencialidades de las otras organizaciones, pequeñas o grandes. El Congreso de los pueblos, como esfuerzo colectivo por un nuevo país, nos debe permitir hacer realidad la coordinación y acción conjunta, sin pretender la negación de los proyectos políticos particulares, pero sí pretendiendo su disposición a pensarse la acción, desde una lectura dinámica de país y de región, con él o los otros.
¿Cómo se hará realidad el Congreso de los pueblos, o el camino a transitar para conseguir un propósito común? Cuando proponemos, por tanto, que demos cuerpo al Congreso de los Pueblos, invitamos a todas las organizaciones populares para que entre el conjunto de ellas construyamos esa instancia de dirección estratégica, que tanta falta hace a los sectores alternativos. No sólo para resistir, una acción que ya hemos hecho durante décadas. Sino para revolcar la sociedad actual. Un Congreso que construya dentro de las mayorías sociales la idea certera de la existencia de una opción popular para dirigir los destinos de la nación, integrada por todos los sectores sociales. O al menos, por su mayoría. Tal instancia, compleja en su propósito, se constituirá en el proceso mismo. No nace de un solo golpe o evento. Se legitima en sus diferentes instancias participantes y locales, regionales o representativas en el orden nacional. Esta instancia, debe ganar una capacidad de acatamiento y dirección que indique con avances de unidad o unanimidad el punto a llegar: poder autónomo de la comunidad y la gente, doble poder, democracia profunda. Como también: la manera de politizar y proceder en las acciones y luchas cotidianas; y en las articulaciones (el método); el sentido del tiempo o de la oportunidad para orientar cada movilización y cada lucha. De convocatoria y legitimidad para concentrar a fondo las fuerzas populares y de la comunidad colombiana en el exterior, en cada momento dado de la lucha política. Para que este Congreso resuma en sus sesiones una verdadera representación del ser y el sentir social, y por su conducto ganar legitimidad suficiente para orientar y ser escuchado en las luchas del pueblo, debe propiciar la superación de la inercia de conformismos y cooptación e impedir que estas se consoliden como dominantes en la mente y la acción de la comunidad. Para así proceder, desde ahora mismo, se debe disponer la mayor voluntad posible, la mayor suma de recursos factibles por parte de todas las organizaciones y personas interesadas en la coronación de este propósito, para jalonar un proceso de reflexión y acción común que nos permita construir en los meses o años por venir diagnósticos, orientaciones, programas de acción y lucha, en fin, progaramas de gobierno y sociedad, que lleven a superar la atomización, el localismo, el defensismo, y como resultado de ello, retomar la iniciativa, para construir una sociedad para todos y todas, en justicia, paz, soberanía, libertad, felicidad, armonía con la naturaleza, abierta a la integración regional y la proyección mundial en pos del bienestar universal. Los primeros pasos que harán esto factible, radican en citar de inmediato, reuniones de discusión y construcción de agendas comunes por sector social, gremios, género, identidades territoriales o de clase, etcétera. Reuniones y discusiones que comprometan, en lo ideal, las direcciones de cada uno de los conscitados, e implique en sus deliberaciones y conclusiones al conjunto humano que integra cada uno de los esfuerzos sociales que respondan al llamado. El propósito es claro: retomar todas las agendas ya existentes, revisarlas, discutirlas, depurarlas, en medio de un ejercicio de debate y acción que destruya prevenciones y seguridades preestablecidas, para recoger como fruto unos nuevos textos y unas nuevas prácticas que nos hermanen y le muestren al conjunto social que sí hay alternativa política para salir del desastre humano en que nos tiene sumido el capitalismo. Discusión que debe ir estructurando una agenda de país posible, o un programa para el presente y el futuro inmediato, con el cual podamos no sólo agitar y educar, sino y por sobre todo, construir alternativas de sociedad en cada espacio y en todo momento. Nace producto de estas prácitcas comunes, un programa de país, el mismo que debe ser aprobado de manera mayoritaria en las sesiones plenarias que lleve a cabo el Congreso de los pueblos, el cual sesionará cada tres meses, recogiendo y resumiendo en las mismas los procesos deliberativos que programen las distintas experiencias de lo social. Pero reconociendo y potenciando, de igual manera, los distintos liderazgos sociales que irán ganando espacio en cada una de las agendas abiertas. Las sesiones harán realidad el programa de país, a través de múltiples proyectos o agendas sociales, las mismas que resumirán lo debatido previamente, en lo local y regional, y los proyectos por emprender con cada sector social o en cada territorio local o regional.
¿Quiénes integrarán el Congreso de los pueblos, o de cómo proceder para que el país escuche la voz de lo social y lo alternativo? El reto es inmenso. Es por ello que se puede decir que la del Congreso de los Pueblo, se trata de una tarea y un esfuerzo urgente en una sociedad desorientada en su quehacer, en tanto, huérfana de liderazgos sociales consolidados y representativos de las distintas luchas y reivindicaciones. Para reencontrar el camino, para darle cuerpo a esa instancia de dirección estratégica y táctica que tanto urgimos, se debe proceder sabiendo y siendo consecuentes con que el Congreso de los pueblos estará conformado por organizaciones populares, de carácter diverso; Que éstas no se diluyen en aquel, aunque sí lo asumen como tarea prioritaria; Que en él las diferencias políticas ni la lucha ideológica y política cesan, aunque sí ganan espacio nuevos métodos y ritmos para abordar tales diferencias y tal lucha, mediadas por la aceptación de todos y todas que el propósito fundamental del ahora es llegar a un nuevo estadio en la lucha política en Colombia, el cual implica nuevos niveles de coordinación, y de ser factible, de unidad de lo popular: Que el Congeso de los pueblos no aspira a reemplazar ni los partidos ni las organizaciones de base, pero sí aspira a crear un espacio común para la discusión, el diseño y la orientación del que hacer; Sus metas mínimas salen de la discusión y precisión de las divergencias que aún mantenemos en nuestras lecturas de la realidad y en las prácticas concretas que desarrollamos. Poner en marcha una concepción de este tenor es ejecutar en la práctica un ejercicio de la política que resume en las mayorías el poder. Y crea los espacios requeridos para que así sea. No sólo reclama la participación popular sino que ante todo la propicia.
¿Cómo y dónde funcionaria, o de cómo hacer posible este propósito común? El Congreso de los pueblos debe ser una dinámica concretada a través de prácticas y ejercicios colectivos nacionales como regionales y locales. Para que así sea, todas y cada una de las organizaciones que lo asuman e impulsen debe disponer delegados para que participen de las mesas de trabajo establecidas en cada uno de los niveles anotados. La depuración de las discusiones que asuman se hará por medio de sesiones plenarias que recojan las dinámicas locales, en lo regional, y éstas en lo nacional, las cuales se entienden son las sesiones trimestrales del Congreso de los pueblos. La agenda por emprender es inmediata. Aunque reconocemos que existen múltiples dinámicas en proceso, no es equivocado decir que debemos emprender desde el día siguiente que se firme este documento un ejercicio deliberativo, una práctica para reencontrar la multiplicidad de lo social realmente existente en nuestro país. Ejercicio que deberá tomar cuerpo, como se anotó, en lo local y regional, para llegar a su primera sesión nacional el próximo mes de octubre. La tarea nos llama a disponer todas nuestras energías. Hagámoslo con total convicción. Las consignas que resumen el esfuerzo aquí planteado, aseguran la oportunidad y la necesidad de lo planteado: ¡Por la democracia popular y el desmonte del Estado neoliberal! ¡Legislar por la unidad y la soberanía nacional!
Actividades 10 a.m.: Parque San Victorino: Reivindicación de la participación popular en las luchas por la independencia, soberanía, justicia, paz y dignidad en Colombia.Valoración del liderazgo de José María Carbonell y compañeros de gesta. 12 m.: Casa del Florero: 200 floreros, 200 Gritos de la Independencia 12:45 p.m.: Casa donde Bolívar sufrió intento de asesinato: Denuncia del atentado político, y de la violencia, como instrumento de control y dominio por parte del Estado colombiano. 1:15 p.m.: Casa de Manuela Sáenz: Reivindicación del papel desempeñado por la mujer en 200 años de construcción nacional. 2 p.m.: Teatro Media Torta. Acto político cultural: Lectura de documentos, Manifiesto Colombia, Instalación Congreso de los pueblos, Emplazamiento al próximo gobierno. Intervención de grupos musicales. Suscriben e invitan: Minga de resistencia social y comunitaria, Movimiento por la defensa de los derechos del pueblo – Modep, Movimiento Magisterial Dignidad Educativa, desde abajo, Colectivo Rumbos (Transmisora Chimbilá), Comités de obreros y trabajadores Ignacio Torres Giraldo, Asamblea de sectores y barrios afectados por el plan centro - Bogotá, periódico Macarenazo, Federación Universitaria Nacional –Fun –Comisiones, Consejo Comunal Barrio Potosí, Asociación por la defensa de los derechos de los hijos del pueblo –Addhip, Federación de estudiantes de agronomía de Colombia, Confluencia de mujeres Bogotá, Proyecto Justicia y Vida, Centro cultural Bareke, Revista El Salmòn, Rebeldía Estudiantil Organizada, Minga urbana Techotiva, Colectivo juvenil Gaitana, Asociación de la mujer democrática, Proceso Nacional Identidad Estudiantil, Equipo Vientos del sur, Censat Agua Viva, Campaña de la Independencia a la Emancipación, Unión Sindical Obrera -USO-, Sintraemdes -subdirectiva Bogotá-.
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Nos conscita un convencimiento: requerimos un sistema de gobierno y un modelo de producción diferente al actual, en donde las mayorías cuenten con espacios y mecanismos para participar y decidir de manera real sobre sus vidas. Para que así sea, se debe disponer unas dinámicas que potencien la participación de las mayorías sociales, que hagan de aquel que sólo es buscado como fuerza de trabajo o votos para legitimar un estado de cosas, el factor fundamental de la democracia.
Se trata de construir y ganar un referente que encauce los dispersos esfuerzos de todos.